Comparativa

ablalo vs el dictado gratis de Windows y Word

Ya los tienes instalados y no cuestan nada. La pregunta no es si funcionan —funcionan—, sino en qué momento exacto dejan de compensar cuando lo que escribes es un escrito de veinte folios.

1 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Esta es la comparativa incómoda de escribir, porque el rival es gratis y ya está en tu ordenador. Así que vamos a hacerla al revés de lo habitual: primero, todas las razones por las que deberías usar el dictado de Windows antes de pagarnos un euro. Y después, la línea concreta a partir de la cual deja de salirte a cuenta.

Empieza por lo gratis. En serio.

Si nunca has dictado, no compres nada. Prueba primero con lo que ya tienes:

Dedica dos días a dictar tus correos con eso. Vas a descubrir dos cosas: que hablar es mucho más rápido que teclear —lo es, unas cuatro veces— y que dictar es una habilidad que se aprende. Las primeras horas suenas raro y te trabas. Después deja de pasar.

Si al cabo de esos dos días te das cuenta de que no te encaja dictar, enhorabuena: te has ahorrado el dinero y nosotros te hemos ahorrado la suscripción. Si te encaja, sigue leyendo, porque el gratuito se te va a quedar corto y conviene saber dónde.

Dónde se rompe el dictado gratuito

1. La puntuación en textos largos

Para un mensaje de tres líneas, la puntuación automática cumple. En un escrito de dos folios, no. Acabas en uno de estos dos sitios: o vas diciendo «coma», «punto y aparte», «abrir comillas» en alto —y entonces no estás dictando, estás tecleando con la boca—, o dictas del tirón y luego repuntúas el párrafo entero a mano.

Las dos salidas cuestan tiempo, y es justo el tiempo que venías a ahorrarte.

2. No puedes enseñarle una sola palabra

Este es el límite duro, y no tiene solución dentro de la herramienta gratuita. Ni Win+H ni el dictado de Word permiten añadir vocabulario. Eso significa que Etxebarría, Aguirregomezcorta, el nombre de la sociedad de tu cliente, ERE, IRPF, excepción de litispendencia o la referencia catastral van a salir mal hoy, mañana y dentro de un año. Los mismos cinco errores en cada documento, corregidos a mano cada vez.

3. Sale lo que dices, no lo que querías decir

Al hablar decimos «eh», «o sea», nos repetimos y nos corregimos a media frase. Un dictado literal te devuelve todo eso tal cual. Limpiarlo es otra pasada de edición encima del texto.

4. Solo transcriben lo que dictas en directo

Ni Win+H ni el dictado de Word procesan un archivo grabado. Si tienes la grabación de una vista, de una declaración o de una reunión con el cliente y necesitas el texto, con el dictado del sistema no hay forma: o la escuchas y la tecleas, o la subes a un servicio de transcripción en la nube —lo cual, con la grabación de un procedimiento, es una decisión que conviene pensar dos veces—.

5. Word se acaba en Word

El dictado de Word es el mejor de los dos gratuitos, y solo existe dentro de Word. En el correo, en el navegador, en el gestor de expedientes o escribiendo un comentario sobre un PDF, no lo tienes. Y buena parte del día de un despacho pasa fuera de Word.

La comparación, en una tabla

  Win+H Word ablalo
Precio Gratis Incluido con M365 16–20 €/mes
En cualquier programa Solo Word
Puntuación en textos largos Limitada Parcial Automática
Quita muletillas y repeticiones No No
Vocabulario propio No No Sí, el que le añadas
Términos jurídicos de serie No No +30.000
Citar artículos al dictarlos No No Sí, texto oficial
Tono por tipo de documento No No
Traducción al dictar No No +100 idiomas
Transcribir grabaciones No No Sí, en local
Audio procesado en tu equipo No No

Comportamiento observado en español con textos profesionales largos, a septiembre de 2026. Microsoft actualiza sus funciones de dictado con frecuencia; lo que aquí se describe puede cambiar.

La cuenta, con números

Un abogado teclea a unas 40 palabras por minuto. Hablando llega con holgura a 160. Un escrito de 2.000 palabras son unos 50 minutos de teclado frente a poco más de 12 dictándolo —la cuenta completa está en cuánto tiempo se gana dictando—.

Pero esa ventaja de cuatro a uno solo existe si el texto sale utilizable. Si dictas en 12 minutos y luego dedicas 20 a puntuar, a arreglar los apellidos y a borrar las muletillas, has tardado 32 en lugar de 50. Sigue siendo mejor que teclear, pero te has dejado por el camino más de la mitad de lo que habías ganado.

La línea concreta: el dictado gratuito compensa mientras corregir te lleve menos que la cuota mensual traducida a tu tarifa. Si tu hora vale 60 € y pierdes veinte minutos al día repuntuando y arreglando nombres, eso son unas siete horas al mes. La suscripción son 16 €. La cuenta deja de estar reñida bastante antes de lo que parece.

Qué gana el gratuito, sin trampa

Entonces, ¿cuál?

Y si tienes dudas, la respuesta honesta sigue siendo la del principio: prueba primero con Win+H dos días. Luego prueba ablalo 30 días sin tarjeta con los mismos escritos. La diferencia la vas a medir tú, no nosotros.

El detalle de cómo se activa cada dictado de Microsoft y qué resuelve cada uno está en cómo dictar por voz en Word en español (y por qué se queda corto). La foto completa del mercado, en los mejores programas de dictado para abogados.

Compara con los mismos escritos

Dicta un folio con Win+H y el mismo folio con ablalo. Puntúa solo, quita las muletillas, aprende tus nombres propios y transcribe la voz en tu propio ordenador. 30 días, sin tarjeta.

Descargar ablalo

Sin tarjeta · Windows y Mac · en español

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